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miércoles, 19 de febrero de 2014

Tony Iommi cumple 66 años.



El día de hoy Tony Iommi cumple la edad mágica de 66 años y por supuesto que el Diablo Despierto no iba a dejar pasar la oportunidad para saludarlo y festejarlo.

Para no caer en discusiones de que si fue él o alguien más quien inventó el Heavy Metal, manejemos mejor el concepto de que él y su banda, Black Sabbath, fueron los primeros en portar orgullosos el lábaro del Rock Pesado y sin retractarse jamás de que lo que ellos siempre han hecho es eso, Rock absolutamente pesado.

Históricamente Tony Iommi ha superado una gran cantidad de obstáculos a lo largo de sus ya más de 45 años de carrera musical. Desde el accidente que le mutiló las puntas de dos dedos de su mano derecha, hasta la batalla que actualmente libra contra el cáncer; pasando por dificultades por consumo de drogas, alcohol, abandono por parte de sus compañeros de la banda, demandas con los hampones de sus manejadores, con sus ex –esposas y con el mismo Ozzy Osbourne, etc. Pero a pesar de todo ello siempre ha tenido a bien, procurarnos con algo de la música pesada más espectacular que se ha creado en la historia.

Sin duda Iommi ha hecho una gran fortuna y bien merecido se lo tiene. Pero el reconocimiento mediático, apenas se le ha otorgado de unos cuantos años para acá, mientras que su influencia en el mundo musical, se ha convertido en algo tan evidente, como innegable.

Por todo eso y muchas cosas más, el Diablo Despierto siempre ha estado aquí para aplaudirle y agradecer por tantos buenos momentos.

Muchas felicidades Maestro!




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Black Sabbath en México. Foro Sol, Ciudad de México. Octubre 26, 2013.



“Black Sabbath en México”.
Foro Sol de la Ciudad de México. Octubre 26, 2013.

Palabra del Diablo Despierto (Rogelio Matamoros Durán).


Para calificar o juzgar al Rock (así como a las artes en general), se debe lidiar con el hecho de que no hay unidades de medición o reglas escritas para hacerlo. Los parámetros son imaginarios y los dicta la experiencia, la información, el criterio  y el sentido común. Y si a esto sumamos que la reseña que ahora tratamos de hacer, es acerca del concierto de la banda de Rock favorita de quien esto escribe, créanme que la cosa se dificulta más para convencerlos de que jamás se perderá la objetividad.

De tal forma, para nadie es secreto que Black Sabbath es el principal motivo de esta tribuna. Sin embargo también es cierto que jamás hemos caído en halagos o en veneraciones gratuitas y cuando se ha tenido que criticar, sin problemas se ha hecho. Aclarado esto vayamos al grano.

La historia de Black Sabbath ha sido una de las telenovelas más dramáticas en la historia del Rock, plena de escenas  de amor, desamor y amor-odio entre sus integrantes. Sin embargo de la misma manera, se contempla que se acerca a un final feliz. Y es que luego de anunciar con bombo y platillo, no solo de nueva cuenta una reunión de la alineación original, sino que también la esperada grabación de un nuevo disco con estos cuatro músicos; las risas y festejos se interrumpieron abruptamente por el desencanto de los desacuerdos. 


Bill Ward hizo público que el trato que recibe como integrante de la banda no es el que merece y en las redes sociales se desató el drama, ante el que las tres cuartas partes restantes de Black Sabbath respondieron tajantes, que si esa es su decisión entonces le deseaban la mejor de las suertes. Y justo en este momento, cuando tenían a  los fans sacando conclusiones, de nueva cuenta la nube de la desgracia se posó sobre la banda: Tony Iommi fue diagnosticado con cáncer linfático.

Con este escenario grabaron “13”, el cual si consideramos a “Seventh Star” y “The Devil You Know” como trabajos de Black Sabbath, será el vigésimo disco en estudio de su carrera. Y pese a cualquier mala expectativa (el Diablo Despierto esperaba un producto predecible), “13” resultó ser un trabajo estupendo, producto de la experiencia de Tony Iommi y Geezer Butler y la estupenda dirección de Rick Rubin. Por supuesto que no menospreciamos el trabajo de Ozzy Osbourne, pero todos sabemos que creativamente su participación es menor. Y de tal forma, conforme se observaron avances en el estado de salud de Tony iommi, se fueron anunciando  a cuentagotas fechas de la gira mundial de Black Sabbath.


De nueva cuenta las condiciones para la gira eran claras, las cualidades de Ozzy Osbourne como cantante están mermadas desde hace ya muchos años y eso es algo que no esperábamos que ahora cambiara. En la batería, aunque el disco había sido grabado por Brad Wilk (Rage Against The Machine), se anunció a Tommy Clufetos (Ozzy Osbourne, Rob Zombie), el cual a pesar de contar con la calidad ejecutante necesaria, no fue recibido con agrado por un amplio sector de seguidores de Black Sabbath (el Diablo Despierto incluido). Con respecto a Tony Iommi, la fragilidad en su salud, de antemano justificaba ya cualquier pifia que se pudiera presentar sobre la marcha, con lo cual Geezer Butler quedaba como único miembro en plenitud de sus facultades musicales. De tal forma, con este panorama se antojaba que la gira sería una serie de presentaciones plenas de nostalgia, buenos recuerdos y monolíticos himnos de Rock Pesado, interpretados por una banda a la cual no se le podría exigir en exceso.

Es así como se anuncia el anhelado primer concierto de Black Sabbath con Ozzy Osbourne como cantante en México. La sede sería el Foro Sol de la Ciudad de México, el 26 de octubre de 2013 y desde un principio el lugar se antojaba grandísimo según la opinión de experimentados en la materia (de nuevo el Diablo Despierto incluido).


La fecha llegó y sorpresivamente el cartel de “Boletos Agotados” se había colgado en las taquillas, desde hacía ya varias semanas. Y desde su llegada a México, el mismo Geezer Butler anunciaba por las redes sociales que los esperaban 70,000 personas  en la Ciudad de México. Es un hecho que de nuevo el mismo fenómeno que había hecho que las nuevas generaciones llenaran el Palacio de los Deportes con Motörhead hace apenas unos meses, había actuado de nuevo. Y es que teniendo como referencia el arrastre de público que habían tenido las actuaciones en México de Black Sabbath con Ronnie James Dio y las del mismo Ozzy como solista, las expectativas eran para un Foro Sol ocupado a la mitad de su capacidad o quizás un poco más. Pero lo cierto es que jamás habíamos visto este lugar tan repleto, como se vio en esta ocasión con Black Sabbath. En cuanto a la cantidad real de asistentes, recordemos que los promotores de este lugar cuando hacían conciertos con sillas en la sección de pista, manejaban una asistencia de 65.000 personas. Por lo tanto ahora que no había sillas y con el sorprendente panorama que todos vimos el sábado pasado, parece incongruente que “oficialmente” manejen la cantidad de 60,000 personas. Y las 70,000 que alguien le había informado unos días antes a Geezer Butler? En fin, saquen sus propias conclusiones.


Megadeth fue la banda invitada y como de costumbre realizó una estupenda presentación. La persistencia de Dave Mustaine y la consistencia de sus grabaciones, han llevado a su banda al lugar en que se encuentra. Con un set list eficientemente seleccionado, cumplieron a la perfección con su cometido de calentar a la audiencia. Al menos en donde nos tocó presenciarlos, sonaron bien. Por otro lado vale la pena comentar, el curioso fenómeno que se ha dado recientemente (especialmente con el sector de mayor edad en el público rockero), por desacreditar la presencia de las bandas que ya nos visitan con más regularidad. Argumentando en su contra el hecho de que ya recurran a modificar sus canciones, para sobrellevar las cualidades que han perdido por el paso del tiempo. Esto es algo totalmente absurdo, pues lo menos que uno debe de saber como espectador, es que asistirás a ver a seres humanos que han envejecido como uno mismo. De tal forma, si Dave Mustaine ya tiene que cantar más bajo o alto, y la banda un poco más lento, es algo que evidentemente no le importó a miles de los asistentes de esta noche.


Pero el momento había llegado y tras la actuación de Megadeth, tuvimos que esperar los 20 minutos más largos de nuestras vidas. La masa humana cercana al escenario, como de costumbre se arremolinaba entre risas y reclamos, bajo la premisa de la jodidez. Esa de obtener todo a base de empujones, pasando por alto los riesgos e ignorando el privilegio del derecho.  En este momento los 70,000 (o la cantidad que quieran), ahí reunidos, eran presa de la oscuridad y el frio clima; en este momento las condiciones más apropiadas para llevar a cabo el Sabbath de nuestras vidas. Y repentinamente los saludos de Ozzy Osbourne desde algún lugar en la oscuridad, encendieron al público y la expectativa por lo que se ocultaba detrás de la gran cortina que cubría el escenario, colaboró a que la emoción  se desbordara. Y sí, sabemos que estas ya son frases muy desgastadas (cuando de narrar un evento como este se trata). Pero creemos que en pocas ocasiones están tan justificadas y esta fue una de ellas.

El sonido de las sirenas calló cuando el estruendo de la guitarra de Tony Iommi, dio por comenzada la comunión con “War Pigs”. En ese momento la emoción de las jóvenes generaciones (por presenciar en vivo las canciones que tanto han escuchado), se hizo una con la de los viejos (los mismos que se las inculcaron), quienes por fin dejaban atrás al espectro de la prohibición. Y es que Black Sabbath ya caminaba en la Tierra, cuando nosotros nos enterábamos de su existencia gracias solo a los documentos. Tener frente a uno a Tony Iommi, Geezer Butler y Ozzy Osbourne, no es solo un concierto de Rock. Es un evento histórico que vino a formar parte de los últimos capítulos, de un libro que está por terminar de escribirse.


La calidad del audio era tal, que el tiempo que comúnmente se ocupa en quejas y coraje, ahora se empleó para disfrutar y sorprenderse, por la selección de temas que Black Sabbath había decidido regalarnos. “Into the Void” e inexplicablemente “Under the Sun” (la cual apenas tocaron en vivo durante esta gira), dos abominables monstruos de la pesadez absoluta que tantos detractores le dio a la banda, eran ahora un fenómeno de júbilo masivo. Disfrutar de la perfección con que funciona la dupla Iommi-Butler, es un efecto que nos recorrió por vía intravenosa. Esa es la magia del Rock and Roll.

Fue hasta que “Snowblind” pasó lista a nuestro subconsciente, que caímos en cuenta que milagrosamente Ozzy lo estaba haciendo bien o al menos mucho mejor que la media de sus presentaciones recientes. Para ello había que agradecer a la tecnología, sí. Pero para mantener en alto al ánimo como el suyo esa noche, no hay aparatos y de ello se estaban haciendo cargo miles de gargantas. La emotividad se percibía en las caras de los tres míticos músicos y sabemos que a estos dinosaurios ya difícilmente se les puede sorprender y en respuesta estábamos recibiendo una presentación para la posteridad. Incluso para el fan “de hueso colorado”, la emoción al escuchar esa noche los temas más famosos de la banda, vulneró la soberbia con la que en otras ocasiones ya los evita. Y la inclusión de tres canciones del novel “13” en el set de esa noche (“Age of Reason”, “End of the Beginning”, y “God is Dead?”), fue reflejo de la seguridad que tienen en la calidad de su trabajo más reciente y la recepción por parte del público así lo corroboró. 


La temperatura anunciaba el punto de ebullición, cuando Ozzy anunció que nos llevarían a donde todo había comenzado, lo cual indicaba que el momento de escuchar el Himno Nacional de esa noche había llegado. El sonido de los truenos y la lluvia, que tantas veces había echado a volar nuestra imaginación, ahora nos envolvía y el estruendo de la guitarra de Tony Iommi hacía gala del infame “Tritono”, ese” tono del Diablo” que él asegura desconocía cuando compuso esta canción. Ozzy Osbourne, el autoproclamado Príncipe de las Tinieblas, narró la legendaria historia de terror que fomentó toda la parafernalia que rodea al Heavy Metal y Butler y Iommi se encargaron de lo demás. Sobre la pantalla central que fondeaba el escenario, el logotipo de la banda flanqueado por un par de Henrys (el demonio alado “mascota” de la banda), uno de cada lado, conformaron la imagen que con decibeles se labró para siempre en nuestros recuerdos.  Cómo describir este momento? sino como un auténtico privilegio.

Con respecto al famoso baterista que suplió a Bill Ward, si bien es cierto que para muchos seguidores (el Diablo Despierto incluido), Tommy Clufetos nunca hubiera sido la primera opción, también es cierto que el trabajo que desempeñó esa noche fue formidable. E incluso el comentario generalizado, fue acerca del gran parecido físico que tiene con el Bill Ward de hace  poco más de30 años. Clufetos se limitó a realizar un trabajo de precisión, que sin duda fue factor de relevancia en el desempeño de la instrumental dupla británica a la que acompaña.

La insólita interpretación de “Rat Salad”, permitió a Ozzy tomarse un descanso, al que pocos minutos después lo acompañaron Geezer y Tony. Entonces el escenario fue de Clufetos, quien con el desgastado recurso del solo de batería entretuvo a la audiencia. Y con este preámbulo (como es costumbre), Black Sabbath interpretó la icónica “Iron Man”. La cual de acuerdo a Ozzy Osbourne, ahora es el tema de Tony Iommi.

Más clásicos como “Behind the Wall of Sleep”, “N.I.B.”, “Fairies wear Boots” y “Dirty Women”, fueron más pinceladas con las que esta obra maestra de concierto se terminó de trazar. El proto Thrash Metal de “Children of the Grave” podría haber sido ya un final de leyenda para el concierto, pero era obvio que Black Sabbath no se podría retirar sin interpretar la canción que les dio presencia mundial, más allá del culto con sus iniciados. “Paranoid” (la cual al igual que la anterior sembró los principios del Thrash Metal), propinó al Foro Sol una fiesta que difícilmente se repetirá. Dos minutos, con 45 segundos de los más elementales en la historia del Rock, fueron la bendición para estos feligreses que ahora pudieron ir en paz, pues el Sabbath había terminado.


De esta manera el círculo que se abrió aquel 8 de noviembre de 1992, por Black Sabbath de la mano de Ronnie James Dio, finalmente se cerró con esta presentación de lo más cercano a la alineación primigenia de la banda. Cualquier cosa que Black Sabbath nos otorgue después de esto ya será ganancia. Y estrictamente en materia de conciertos (al menos en nuestro país), lo que presente cualquier otra banda en cuestión de Hard Rock o Rock Pesado, ya será un concierto más.

La presentación de Black Sabbath (la banda de Rock más grande de la historia), en el Foro Sol de la Ciudad de México,  desbordó clase, abolengo y sobre todo experiencia. Y para cualquiera de los asistentes es ya un privilegio poder decir: “Yo estuve ahí”.


Todas las fotografías: Rogelio Matamoros Durán (Diablo Despierto).




































lunes, 9 de septiembre de 2013

Black Sabbath en México - Boletos Agotados!

De acuerdo a información de Ticketmaster, los boletos para el concierto de Black Sabbath en el Foro Sol de la Ciudad de México, ya están agotados!

Allá nos vemos!


miércoles, 7 de agosto de 2013

"Born Again" - Black Sabbath a 30 años de su renacimiento.


Es increíble la sensación del paso del tiempo, para quienes vivimos estos eventos en su momento. El onceavo disco de estudio de Black Sabbath, “Born Again”, cumple ya treinta años de haber sido editado por Vertigo Records un 7 de octubre en el Reino Unido. Un disco que entre los seguidores de la banda causó un impacto especial, principalmente por lo pesado y oscuro de sus canciones. Y también por su destape lírico y estético hacia lo satánico (algo que nunca había sido del completo agrado de la banda). Inexplicablemente “Born Again” fue un disco menospreciado en Europa, principalmente por la crítica especializada, pues la “no” especializada ni lo peló.



El que originalmente sería un proyecto entre músicos de la banda y cantantes invitados, terminó siendo el nuevo disco de Black Sabbath (tras el despido de Ronnie James Dio y Vinny Appice). Entre los cantantes contemplados se encontraban Robert Plant, David Coverdale e Ian Gillan. Sin embargo, tras una borrachera entre Tony Iommi, Geezer Butler y Gillan (durante la que supuestamente solo platicarían del asunto), concretaron formar una banda y grabar un disco.



Bill Ward también regresó a su puesto, aunque solo durante la grabación del disco. A pesar de que supuestamente había superado sus problemas de alcoholismo, su inestabilidad ante ello lo llevó a abandonar a la banda de nuevo. Por esto es que recurrieron a Bev Bevan, de Electric Light Orchestra), haciendo aún más variopinta la alineación para la gira.



A tres décadas de formar parte importante en la vida de muchos de nosotros, “Born Again” no ha envejecido y por el contrario, sigue siendo una importante referencia para el rock pesado contemporáneo.


Aquí un texto más extenso acerca de “Born Again”, que ya el Diablo Despierto había publicado:





Esto sucedió la noche del 24 de diciembre de 1983.

Como era costumbre, en la víspera de esas celebraciones visitábamos el mercado de la localidad (cercano a la casa de mis abuelos), para comprar la fruta y dulces de la piñata, cohetes o simplemente por disfrutar de la verbena. Y por supuesto que un lugar obligatorio en la visita era la tienda de discos, la cual debido las festividades también permanecía abierta hasta estas horas de la noche. Pues un disco siempre es el mejor regalo y no se diga más en estas ocasiones.





Una Feliz Navidad!


Pero la de esa noche no fue una visita más a la discoteca (en aquella época así se le llamaba a las tiendas de discos, las cuales también eran muy comunes. Mixup no existía). Siendo de noche, el mercado tenía encendidas las luces de los pasillos, al igual que todos los locales. Pero el cuate de la discoteca no lo decidió así y solo tenía algunos focos alumbrando el mostrador de su tienda. En él tenía discos sencillos de siete pulgadas, accesorios para dar mantenimiento a los discos como cepillos y franelas con químicos extremadamente corrosivos (los cuales en realidad le daban en toda la madre a los discos), agujas para las tornamesas y muchos cassettes (entonces muy novedosos). Pero en contraste con tal penumbra, hacia la parte superior izquierda de ese flanco, se percibía lo que parecía el clásico altar para la virgencita. Un pequeño foco rojo iluminaba esa esquina y en ella no se encontraba una efigie de la virgen morena. En esa repisa estaba un disco que en cuanto lo observamos, grabó tal imagen para siempre en nuestra memoria. Un bebé demonio, rojo y con pequeños cuernos, llorando y con los brazos extendidos (como pidiendo que lo cargaras), enmarcado por las leyendas: “Black Sabbath” y “Born Again”.





La alineación de la gira.



En la madre! Acaso se podía recrear una escena más diabólica? Era la mera noche buena! Ese fue mi primer encuentro con el esperado nuevo disco de Black Sabbath. El mismo que habían grabado de manera totalmente surrealista con Ian Gillan, el legendario vocalista de Deep Purple. En esa época no era aún tan común que se dieran este tipo de colaboraciones. Y por otro lado para comunidades como la nuestra, estos eventos tenían un mayor impacto, pues los medios informativos eran bastante débiles. La información que obteníamos en las revistas era a veces poco consistente y llegaba con mucho tiempo de retraso. Entonces mientras aún nos preguntábamos si tal colaboración de los Sabbath con Gillan sería acaso una realidad, tómala, el impacto de esa noche fue contundente. Más tarde al dar los abrazos a toda mi familia, sentía que abrazaba al pinche diablito. Inolvidable. Por desgracia no me hice del disco, sino hasta algunas semanas después. Pero el impacto terminó siendo aún más contundente.






Sobre el escenario.



De alguna manera en Europa, el disco y de hecho la colaboración de Gillan con los de Birmingham, siempre fue tomado con poca seriedad. Y de hecho al disco lo hicieron, no mierda, si no lo que haya aún más abajo. La prensa británica lo hizo pedazos y de tal forma ese espíritu se contagió ante el público de esa región. Sin embargo en nuestros terrenos y en general en lo que resta del mundo (según he podido investigar), el disco goza de cabal salud y su impacto fue contundente. Esta obra maestra de rock pesado, con alto grado de diabolicidad, es un disco de culto indiscutible y uno de los momentos más respetados en la carrera, tanto de Sabbath como de Gillan.





Iommi y Gillan.



Y por otro lado es cierto que “Born Again” es el momento en la carrera de Sabbath, que encierra un sin número de anécdotas y situaciones, que da como para escribir un libro. A continuación tomaré la fracción correspondiente al disco, del texto que escribí ya hace algún tiempo, para el especial de Black Sabbath publicado por La Mosca en la Pared:



“ En enero de 1983 se editó “Live Evil", el primer disco oficial en vivo de Black Sabbath, en el que efectivamente se capturó la muralla de sonido característica de la banda. Y simultáneamente Ozzy editó su “Speak Of The Devil”(también grabado en vivo), en el que presentó casi la misma selección de temas que Black Sabbath incluyó con Dio, iniciando así una interminable batalla de egos, la cual llegaría a extremos inauditos. Y así es como de nuevo Iommi se encontraba ante la misión de encontrar un cantante apropiado, para continuar sembrando el terror musical, y la mas aventurada etapa para la banda estaba por llegar. (Nota: solo acoto que Dio acababa de ser corrido de la banda).



Gillan.



Ian Gillan, el legendario ex –vocalista de Deep Purple, e icono por excelencia de lo que un verdadero frontman y cantante de rock debe de ser, se encontraba en reposo tras ver afectada su garganta durante la más reciente gira con su banda Gillan. Y por otro lado tendría mas o menos un año de asueto, pues la esperada reunión de Deep Purple era un hecho y solo esperarían a que sus integrantes terminaran algunos compromisos contraídos con Rainbow y Whitesnake. Fue entonces cuando una tarde Gillan recibió una llamada de Iommi, invitándolo a reunirse para platicar y tomar unos tragos. Para lo que escogieron el pub The Bear, en Woodstock, Oxford, lugar al que Gillan llegó tarde, pues durante el viaje había chocado. Esa noche fue tan intensa que acabaron a las siete de la mañana debajo de una mesa, siendo corridos del lugar pues ya iban a abrir para los desayunos. Gillan no recuerda quién manejó el auto chocado hasta su casa, pero lo que sí recuerda es la llamada de su manager que lo despertó al mediodía, para reclamarle que si en el futuro iba a tomar decisiones relevantes para su carrera, lo menos que podría hacer era consultarle. Pues aparentemente ayer había aceptado ser el nuevo cantante de Black Sabbath, y de alguna manera la prensa ya lo sabía.





Iommi.


Hasta la fecha la discusión acerca de, si con esta formación la intención era la de formar un nuevo supergrupo, o una nueva encarnación de Sabbath, no se ha esclarecido. Pero lo cierto es que durante la grabación de "Born Again”, la banda se desató como en los viejos tiempos.






Butler.
Para componer y grabar el disco rentaron The Manor, una vieja mansión de Oxfordshire, situada al lado de una abadía, en la que se adaptó un estudio con moderno equipo de grabación. La producción corrió a cargo de Robin Black, quien ya había trabajado como ingeniero de grabación en algunos de sus discos con Ozzy y quien años después produjo discos para La Cuca y Tex Tex en México!. Para entonces Bill Ward estaba de regreso, luego de haber pasado varios meses en recuperación de su alcoholismo. Sin embargo durante les sesiones volvió a ser víctima de su demonio, lo que lo llevó a ser reemplazado por Bev Bevan (Electric Light Orchestra), durante la consecutiva gira. Otro regreso para la banda, se dio por parte del manager Don Arden ( padre de Sharon Osbourne), quien en buena parte tomó las decisiones más significativas para este disco.


Otra placa de la gira (atrás se alcanza a ver el Stonehenge) .


Iommi, Butler y Gillan trabajaron las canciones del disco por mas de un mes, y la interpretación que Gillan desarrolló, sin duda alguna, es la más agresiva de su carrera. Musicalmente la dupla de Iommi y Butler llevó su estilo a una pesadez jamás escuchada, especialmente en el tema “Zero The Hero", la cual con una duración de más de siete minutos se enfrasca en una serie de riffs que solo la maestría de Iommi hace librar de la monotonía. La imaginería diabólica se abordó de manera abierta y en “Disturbing The Priest” ironizaron una experiencia ocurrida durante la grabación del disco, cuando algunas personas de la localidad se acercaron a las instalaciones para pedir que bajaran el volumen de sus instrumentos ya que molestaban al sacerdote y no lo dejaban dormir. Y así era efectivamente, ya que Butler y Iommi tenían la extraña costumbre de trabajar de noche, especialmente este último quien encontró un sonido único, colocando un juego de amplificadores en los jardines de la mansión, tocando a gran volumen durante la madrugada. Otra anécdota real se plasmó en “Trashed", en la que Gillan narra su experiencia al sumergir el coche de Bill Ward en la piscina tras una borrachera. Y la sublime interpretación de Gillan en “Born Again", una suerte de balada que resulta contrastante con el resto del material, confirmó su calidad como vocalista.


Gillan.

Otro milagrito colgado a “Born Again” es el de haber sido la piedra angular para el black metal, movimiento musical que por entonces se comenzaba a fraguar con bandas como Venom, Bathory y Celtic Frost, las cuales algunos años mas tarde portarían al satanismo como escudo de armas.




Iommi.

El disco se lanzó a la venta el 7 de agosto de 1983 en el Reino Unido y en USA en septiembre del mismo año, y aunque para un gran sector de sus seguidores se convirtió de inmediato en objeto de culto, la prensa nunca lo comprendió y lo volvió objeto de bromas, como la de llamar a la banda Black Purple o Deep Sabbath. Y para colmo, durante la gira interpretaron el clásico de Deep Purple, “Smoke On The Water”, versión que posteriormente cotizó muy alto las grabaciones piratas de sus conciertos.


Butler.




El disco vendió bien y la gira fue exitosa, aunque esta época fue una cadena de incidentes que desde un principio se tomaron por el lado amable. Para empezar Gillan declaró que cuando vio la portada del disco vomitó y cuando escuchó la mezcla final del mismo volvió a vomitar. En la portada se presentó el dibujo de un demonio bebé con piel roja, ojos verdes, largas uñas amarillas y pequeños cuernos. El diseño corrió a cargo de Steve Joule (quien trabajaba también para Ozzy y quien para no quedar mal con el clán Osbourne, dice haber diseñado esta portada con poco empeño, esperando que se la rechazaran), y fue ideado por Don Arden, el cual ante las objeciones al respecto por parte de Gillan, le gritó que cerrara la boca ya que todo era cuestión de negocios. Y Gillan apunta: “lo peor de todo es que después de veinte años el disco, irónicamente, es todo un clásico, y hasta he aceptado al bebe en mi vida, lo cual en verdad ha sido una batalla”.




Devastando en concierto.



Y el asunto no quedó ahí, ya que para la segunda parte de la gira (por Norteamérica), durante un ensayo en Canadá, la banda observó que por el escenario rondaba un enano sin la menor explicación. Y como novedad tenían que para la introducción del concierto comenzó a sonar una grabación con el llanto de un bebé, momento en el cual el enano, disfrazado como el bebé de la portada, gateaba por lo alto de la escenografía, la cual era una réplica de tamaño natural del monolítico Stonehenge. Repentinamente al terminar la grabación con un alarido, el enano desaparecía en la oscuridad, lanzándose hacia unos colchones que se habían colocado estratégicamente detrás de la batería. Sin embargo por la noche, ya en el concierto, en medio de una densa cortina de humo, tras el alarido de la grabación siguió un grito real que no estaba planeado, y es que el bebé había caído en un lugar equivocado debido a la oscuridad. Dicho acto no se volvió a presentar.




Un plano del escenario distribuido en algunos boletines de prensa.



Gillan se despidió de la banda el 4 de marzo de 1984, en Massachussets, para embarcarse en el regreso de Deep Purple. Y de su paso por Sabbath puntualizó: “Yo accedí a unirme a Black Sabbath por un disco y una gira. Ese fue el acuerdo. Y el año que pasé con Black Sabbath fue una gran fiesta de principio a fin. En verdad los adoro a todos ellos, a Tony, Geezer, Ozzy y Ronnie (refiriéndose a su amistad con Dio). Y la verdad es que me provoca una gran sonrisa recordar el gran momento que pasé cantando para Black Sabbath”

Fin de la cita.



Portada del maravilloso bootleg.


Hace algunos años (como cinco o seis), gracias a los benditos piratas japoneses, salió a la luz una versión alterna del disco, en la que podemos escuchar una mezcla diferente del disco. Y si esto no era aún suficiente para los recalcitrantes fans, estas sesiones también incluyeron un track inédito llamado “The Fallen”, el cual misteriosamente no fue incluido en la edición final del disco. No sé si sea por el hecho de haberla conocido muchos años después, la cosa es que “The Fallen” no termina de encajar con el material que ya conocíamos. De hecho me parece que deja sonar algo de los ritmos, que unos meses después escucharíamos en el “Perfect Strangers” de Deep Purple.

Nota: En 2011 se editó una Deluxe Edition, que incluye el track inédito "The Fallen", así como también varias canciones grabadas en vivo en el Reading Festival de 1983.







Este año (2008), se han cumplido veinticinco años de aquel impacto y al Diablo le parece que sin duda es una obra que merece ser revisitada, revisada y celebrada.


Feliz cumpleaños hermano!


Amén.